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la geometría

un camino que me lleva al asombro de la posibilidad inagotable de abrir caminos, de explorar paisajes vírgenes o asalvajados por el olvido. Es el lugar común de toda mi expresión artística, unas veces velado, otras evidente. El lenguaje de la Geometría expresa con una riqueza de matices que no da la palabra. Matices que son movimientos del Alma. Y ahí me encuentro, recorriendo caminos para el Alma en este siglo XXI.

Entró en mi proceso artístico bastante temprano. Sin apenas darme cuenta, fue un referente en segundo plano hasta que emergió como el lugar principal de mi trabajo. Cada forma geométrica es el desarrollo de un movimiento específico, describe sus idas y venidas: ahora sube, ahora baja, se dirige a la izquierda, se desdobla… Nos cuenta los pormenores detallados de la formación y desarrollo de su movimiento.

Y nos descubre que el

movimiento en Realidad es Uno, el cual se repite una y otra vez, cambiando sin cambiar, creciendo siendo el mismo… una magia inexplicable para el intelecto y enormemente placentera para el corazón.

La Alhambra de Granada es el lugar donde descubrí la grandeza de los patrones geométricos. Mirando sin prisas sus mosaicos, como sin querer ver, empezaron a bailar a mis ojos las formas, avanzando unas, retrocediendo otras y aparecieron ante mí paisajes en profundidad.

 

Entonces apareció Javier Carvajal para enseñarme lo que no sabia: la paciencia de construir con el límite de la precisión geométrica clásica, que él ha actualizado pedagógicamente de una manera magistral.

 

Abrir caminos, señalar posibles… adentrarme en lo desconocido y encontrar. Ese es el estado que añoro y busco en cada proyecto.

geometría y volúmenes